Hoy toca adentrarnos una vez más en el fascinante mundo del cerebro humano, más específicamente en un sentimiento primordial de la condición humana, el miedo. ¿Qué es el miedo? ¿qué lo provoca? ¿por qué es tan incontrolable a pesar de uno mismo? La aparición de esta sensación en nuestro organismo se debe a una cualidad presente en todo ser vivo sin la cual la evolución de una especie no sería posible, el instinto de supervivencia. ¿Os imagináis unas gacelas que no tuvieran miedo a un grupo de leonas? Si esto fuera así, habrían durado poco en las páginas de la historia.

El mecanismo que provoca la sensación de angustia y ansiedad características del miedo se activa para alertarnos de un peligro externo que pueda provocarnos algún tipo de daño tanto físico o psicológico. En primer lugar los sentidos captan el foco de peligro llevando esta información a un pequeño órgano perteneciente al sistema límbico del cerebro llamado amígdala, la cual se encarga de procesar otras reacciones emocionales como el amor, ira, lujuria... Una vez identificado el peligro, la amígdala pone en marcha una serie de reacciones fisiológicas en respuesta a esta amenaza, éstas son: aumento de la presión arterial, aumento de adrenalina, aumento de tensión muscular, aumento de la frecuencia respiratoria, dilatación de las pupilas, detención de funciones no esenciales... una vez finalizado este proceso de puesta a punto del organismo, el individuo puede reaccionar de dos maneras ante el peligro: huyendo o enfrentándose a él. Cuando esto ocurre, nuestro cerebro fija ése miedo para que en un futuro se active de nuevo la respuesta ante un estímulo similar o simplemente ante el recuerdo del mismo.